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Entrevista
realizada a Francisco Jarauta en la edición del 16 de Octubre de 2003 por
Antón Castro para Heraldo de Aragón.
Fotografía:
Oliver Ouch. Pintura: Gregorio Villarig.
Francisco Jarauta, catedrático de Filosofía en Murcia y experto en estética y
arte contemporáneo, fue uno de los invitados del intenso encuentro que convocó
la Asociación Procura de técnicos culturales.

¿De qué
habló?
José Luis Melendo me
sugirió como argumento 'Tos grandes retos de la cultura contemporánea y el
territorio". Llevo años trabajando en este ámbito de análisis de
tendencias. Coordino un trabajo en esta dirección para la Fundación Botín.
Siempre parto de esa afirmación de que uno de los grandes problemas del mundo
actual es su incapacidad para pensar el futuro.
¿Por eso
dice en sus textos que hay que hacer una nueva cartografía del mundo?
Los viejos mapas, las
viejas ideas se han ido quedando atrás, borrosas, desenfocadas, y los cambios
generan y hacen emerger un nuevo territorio, una nueva situación no
cartografiada, no analizada. Ahora hay que volver a interpretar el mundo. Es
fundamental construir, dibujar esos nuevos mapas y conceptos para poder situarse
frente al futuro.
Habla usted
de percepción, interpretación y de explicación.
Le he dedicado mucho
tiempo al tema de la mirada, como punto orientativo, como diseñador, abarcador
de un campo. No hablo de una explicación científica convencionalmente
entendida, sino de esa interpretación abarcadora, que relaciona elementos. Una
relación entre aquel ritual y aquel mito, entre aquella relación parental y
aquella relación social. Hay que establecer un mapa de relaciones y ese es un
trabajo propio de las ciencias humanas y también de la filosofía que,
fundamentalmente, debe ayudar a configurar una nueva mirada acorde a la
complejidad del mundo actual.
¿Cuáles son
los grandes retos o los grandes problemas que tenemos ahora mismo en el
arte?
Cada vez es más generalizada la impresión de que estamos asistiendo a una
repetición de los discursos artísticos. Alguien dice que es un poco el museo
de lo ya visto. El lenguaje de los artistas está muy contaminado. Más o menos,
todos, digámoslo así, reciben una información cosmopolita, inmensa, están
culturalmente contaminados. La voz propia, que sería el registro propio del
artista -llámese escritor, pintor, músico o poeta-, no llega en la primera
manga; hay que esperar a que se produzca esa voz propia. Esa especie de
felicidad que acompañó a toda la cultura posmoderna, entró en crisis a
finales de los 80, dando lugar a lo que se ha venido a definir como un giro
ético de la cultura.
¿Giro
ético? Parece que el compromiso es cada vez menor..
Una cultura
artística que terminaba siendo apropiación individual y estética da un cambio
en el sentido de que el arte da entrada a todos aquellos problemas que la
sociedad y el mundo actual tienen presentes.
Es
decir que el arte sigue siendo un referente esencial de la conflictividad
social.
Se podría decir que
hoy sería difícil dar cuenta de los grandes problemas -el de la identidad, las
formas étnicas, la cultura del cuerpo, la sexualidad misma, todo aquello que
tiene que ver con la experiencia del individuo- sin pasar por el testimonio que
el arte ha dado.
Insiste
usted en vincular cultura, arte y democracia.
El arte tiene que
ayudar en la construcción de una cultura democrática. Debe ayudar en la
construcción de las nuevas formas de percepción, de las nuevas subjetividades,
de los nuevos sujetos. Y esto se produce en un contexto que va más allá de la
estetización de las formas del arte. Y esto se refleja, por ejemplo, en el caso
de las instituciones que más o menos pautan la cultura artística. Se trata de
crear en espacios y territorios nuevos: en el proceso actual de
desterritorialización de lo político, la ciudad ha pasado a ser el territorio,
políticamente hablando, más real. Es el espacio fuerte en el que se pueden dar
todas las tensiones, los proyectos, ese laboratorio de la tolerancia, de la
convivencia, de la cultura. La ciudad en el centro.
Joan
Brossa decía poco antes de morir que uno de los grandes problemas es la
combinación de vanguardia y moda...
Es correctísimo. El
arte juega un papel fundamental en cualquier sistema cultural. De la misma forma
que no podemos dejar de decidir sobre la verdad y su contrario, ni podemos ser
neutrales respecto al problema del bien y su contrario, tampoco somos neutrales
respecto a la idea de la belleza y su contrario. La valoración que se le da al
arte es mucho más sociológica, está casi ligada a eso que el siglo XVIII
inventó: el gusto. Se le concede al artista romántico, a la poesía, el
privilegio de hacer casi un poco la historia del futuro. Esto lo dice Novalis
literalmente. El XIX carga el romanticismo al artista de un privilegio que nunca
le hemos podido quitar y que es parte del heroísmo de las vanguardias.
Ahora
miramos las denominadas vanguardias con recelo, como un proyecto interrumpido.
A la vanguardia se le
concedió el carácter casi profético de anunciadora de una
civilización nueva. La historia no caminó en la dirección de los proyectos
utópicos que la vanguardia asumió. Como decía Schelling "aquello que no
podemos explicar científicamente, lo podemos representar poéticamente".
Como no todo es transparente, la zona de sombra alimenta el sueño del arte. Lo
que varía es la forma, pero siempre habrá esa adecuación entre el registro
del discurso artístico y el de la experiencia humana.
Entonces,
¿el problema de la confusión los lenguajes y los géneros no es tan
importante?
Para mí no lo es en absoluto. Sí me lo parece ese giro ético en la cultura
artística que ha hecho que el arte se deje permeabilizar por los grandes
problemas del mundo contemporáneo. A lo mejor te vas a un encuentro artístico
en Viena o Estambul donde se monta un seminario sobre "El fúturo de la
democracia". 0 sobre "Las sociedades del fúturo". En la misma
dirección, hoy estamos observando que los museos de arte moderno, a medio
plazo, se irán convirtiendo en centros de cultura contemporánea.
¿Qué
quiere decir eso?
Que la idea museo que
coincide con un tipo de colección -para eso ya están los museos históricos,
está el Prado, que tiene todas esas dimensiones, etc.-, es insuficiente. Aquí
hay ahora una situación bastante más concreta, ver cómo los centros de
cultura contemporánea deben ofrecer, deben mostrar, deben expresar todo aquello
que tiene que ver con el mundo actual desde el punto de vista de la
comunicación de lo artístico.
Pónganos un
ejemplo clarificador. ¿Cuál sería el modelo?
El Centro Pompidou de
París recibe 25.000 personas diarias, tú te tienes que hacer antes cuál es el
perfil del nuevo espectador, qué curiosidades tiene. Unos prefieren la sala de
cine, la biblioteca, la librería; otros, un monitor que les cuenta una
historia, la exposición de Jean Cocteau... Hay que tener en cuenta que las
nuevas generaciones vienen con curiosidades totalmente diferentes.
¿Cómo se
concretan?
Con modelos
perceptivos nuevos. Nosotros somos casi los últimos mohicanos de este viaje.
Nos hemos formado en una tradición culta, pero muchos de ellos ya no empatizan
con esa tradición culta: los puentes han saltado y nosotros tampoco hacemos
tanto esfuerzo para reconstruir esos puentes. El sistema educativo en este caso
juega un papel fundamental, pero en un modelo de civilización con todos los
referentes cambiados, por lógica, el sistema educativo tiene e que estar en
profunda crisis. La relación con el conocimiento es totalmente distinto, el
sistema está informatizado, el acceso al conocimiento no es memorístico, es de
uso, es funcional, el rnercado del trabajo ha cambiado tanto e que la
transparencia profesional s ha desaparecido. El futuro profesional se resuelve
en el azar de la vida. Todos los gobiernos europeos responsables tienen sobre la
- mesa un libro blanco sobre la -educación...
Usted
acude constantemente a otra palabra: tolerancia...
Hay que volver a una
defensa de la tolerancia como principio no solamente de las relaciones
políticas, sino como un principio ético fundamental de la democracia a y del
entramado cultural a construir. Hay que situarse en una ética de la democracia
y eso hoy, en primera instancia, pasa por la tolerancia. Es imprescindible en un
mundo donde las voces se hacen cada vez más plurales. Yo no defendería nunca a
priori ni a rajatabla que la Constitución no es interpretable...
Aragón
no tiene centro de arte ni de cultura contemporáneos. ¿Qué nos recomienda?
Aragón creo que
tiene en el campo de infraestructuras demasiadas lagunas y ausencias. Es la
Comunidad más rezagada. No ha habido sensibilidad política, interés social,
voluntad para colocar la Comunidad y a Zaragoza donde debieran estar. No sé si
se trata de señalar la ausencia de un determinado sujeto político o si ha sido
una burguesía poco ilustrada la que ha administrado esta región. Desde afuera,
me da la impresión de que Aragón no ha sabido crear un proyecto cultural
integrado con su sociedad.
L a m a
n í a d
e p e n s a r.
| LA
RAÍZ. EL LUGAR DEL ORIGEN |
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| Francisco
Jarauta, explica sus orígenes: "Nací en Zaragoza, mi relación con
la ciudad fue muy breve, desde los 11 años estudié fuera, y sólo
regreso de vez en cuando, por fiestas, en Navidad o en fines de semana.
Hice el Bachillerato en Barcelona, y ya después Historias en Valencia,
luego estudié en la Universidad de Roma, realicé en Berlín mi doctorado
en Filosofía. Mi relación con Zaragoza es breve; se terminó
prácticamente antes de los 20 años". |

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| EL
SUEÑO LA
REALIDAD Y EL DESEO |
EL
INTELECTUAL. VARGAS
LLOSA |
| "Se
ha construido en Zaragoza un excelente Auditorio, que ha entrado en el
circuito nacional con dignidad. En política cultural habría que crear un
gran centro de cultura contemporánea. Un proyecto no debe obstaculizar el
otro, el Museo de Bellas Artes por ejemplo; debe ser el resonador, el
escenario con una gran potencia educativa, diferenciada, que articule la
formación, la percepción, la mirada de la nueva gente. Donde esté el
cine, donde esté el teatro, el vídeo: un gran centro de comunicación con
sus redes". |
"A
Vargas Llosa le reconozco un coraje, una militancia explícita a la hora de
defender un ideario 1 beral sin necesidad de ponerse la máscara. Tiene la
gran valentía de decir lo que piensa, aunque con lo que piensa yo no estoy
de acuerdo, pero eso no e relevante. Asume una responsabilidad. Ejerce un
papel muy importante a la hora de climatizar ciertas ideas que además no
están expresadas en cuanto escritor: es el intelectual que con más
coherencia defiende su interpretación del planeta". |
| DEL
ARTE AMIGOS
ARAGONESES |
TELEVISIÓN
CARICATURA Y VIDA |
| "Creo
que he dirigido la única tesis de doctorado sobre Pórtico' que se leyó en
la Autónoma de Madrid, de María del Mar Anguera. juraría que es la única
tesis de Pórtico. Es un grupo formidable. He sido íntimo amigo de Antonio
Saura y le he publicado 'The notebook' en Murcia. Nos veíamos a menudo...
Me gusta la pintura de Jorge Gay, vi su exposición en Barcelona, por eso he
escrito un texto de aproximación para su exposición de la Lonja. También
me interesa Pablo Serrano, claro. Conozco a Antón Jodra..." |
"Es
el instrumento más poderoso del circuito de la comunicación. Tiene efectos
inmediatos por las condiciones de su uso. Lo narrado adquiere el lugar de la
verdad y termina siendo verdadero por el aura de instrumento que comunica.
La falacia ha quedado naturalizada. Hoy puede ser un instrumento en la
educación informativa sobre tantos registros contemporáneos que sin la
televisión no nos lo representaríamos Pero ha sustituido a la lectura y ha
banalizado la vid cultural y convierte la vida en caricatura". |
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